-->

EL TEJEDELO



           
El bosque del Tejedelo se encuentra en la localidad de Requejo, en la comarca zamorana de Sanabria. Tierra fronteriza entre el mediterráneo y el atlántico, donde las sierras Cabrera y Segundera le separan de León, Galicia y Portugal. 

Esta especial situación hace que su clima sea de transición, entre la Meseta y Galicia, lluvioso (unos 1000 mm de precipitaciones medias anuales) y con veranos secos y cálidos (17,1º), y 3,1º de temperatura en invierno. 

El Tejedelo se encuentra a 1350 m de altitud, en una ladera con una pendiente del 20%, orientada al norte. Se cierra a la umbría de un pequeño rincón de la sierra de Gamoneda, dentro de un valle entre peñas de granito y pizarra, excavado por los glaciares de los hielos cuaternarios. Se tiende sobre un suelo ácido, de poca materia orgánica. 



 
Vegetación del entorno                           

Alisos y sauces acompañan los ríos de Sanabria, más alejado encontramos el roble melojo junto a abedules, castaños, acebos, avellanos y serbales. 

Y destacamos, como no, el tejo (Taxus baccata), de gran valor ecológico, biogeográfico y cultural, presente en pequeñas zonas por España, pero entre las que resalta por extensión y la antigüedad, la de Requejo. Lo que ahora son pequeñas manchas, dispersas por la península, fueron en un pasado mayores extensiones. 

Pero la presión humana y el fin del clima suave y húmedo, acabaron con gran parte de ellas. Mientras que antiguamente ocupaba gran parte de Europa, Asia y África, a día de hoy, está relegado a unos pocos lugares como éste, acunados entre peñas. Los encontramos desde el nivel del mar en la cordillera Cantábrica hasta los 2000 metros en Andalucía. 

Esta porción ocupa tan solo 139 ha o, dicho de otra manera, 100 pies de tejo, de más de 1000 años de edad, entre otros herederos más jóvenes. Estos viejos habitantes se nutren alegres, resguardados por un ambiente fresco y umbrío, alternando entre el frío y la sequía, cubierto en muchas ocasiones por la niebla. 




















Valores del tejo               

• Reliquia botánica: su origen se remonta al jurásico, hace 100 millones de años. 
• Bosques del pasado: hace más de un millón de años ya representaba a la vegetación de la Península Ibérica. 
• Milenario: es uno de los árboles que siguen creciendo toda su vida, de las más longevos. 
• Germinación difícil: tienen que pasar cuarenta años para ser fértil, y aun así pocas son las que llegan a desarrollarse. 
• En peligro de extinción en Europa, Asia y norte de África, debido a las talas, los incendios y el clima actual, más seco y extremo. 
• Valor Cultural: símbolo de eternidad, de la vida y de la muerte. Por eso encontramos algunos ejemplares en plazas, iglesias y cementerios de muchos pueblos europeos. 
• Importancia histórica: por la calidad de su madera, de gran dureza y flexibilidad. Utilizada desde hace miles de años, como arma de guerra, para hacer sarcófagos por los egipcios, como clavo de banco vikingo o eje de carro medieval. 

Entre todas las plantas que podemos observar en la zona, encontramos algunas muy singulares, que se refugiaron aquí cuando el clima se hizo más cálido tras las glaciaciones. 

En el Tejedelo, donde predominan las plantas de distribución norteña, encontramos un bosque mixto de montaña, dominado por robles y abedules (beduro), que conviven con acebos (acebro), serbales (escantreixo), avellanos, sauces (salgueiro) y sangüinos. 





















Fauna                                 

Entre los cantos, que amenizarán nuestro pequeño viaje, encontraremos el de los zorzales, carboneros, petirrojos o arrendajos. Después de ponerse el sol es posible que escuchemos el caracerístico ronroneo del chotacabras gris. Y multitud de ejemplares más pueblan este bosque y sus alrededores, como la curruca rabilarga, el martín pescador, la totovía o el escribano hortelano. 

Los invertebrados son abundantes en la zona, así como aquellos pequeños seres que albergan los arroyos, ese es el caso de la rana patilarga o las larvas de salamandra. 

Y aumentando de tamaño, podremos encontrar al águila real, la cigüeña blanca, el milano negro, o las huellas del paso de corzos, martas y zorros. Y si vamos silenciosos porqué no tener la suerte de ver alguno de ellos. 












































                                     

La ruta

El camino comienza ascendiendo por encima del valle del río Castro, atravesando antiguos pastizales comunales cubiertos espesamente, con una esponja de brezos y escobas. 

Tras ellos la cuesta cesa y el sendero se acomoda a nuestros pasos. En este punto penetramos en la sombra suave del bello robledal, en medio de una alfombra mágica de helechos, donde ya el único sonido que nos acompaña es el rumor del agua y el trinar de los pájaros. 

Encontraremos un desvío a la derecha, al poco de entrar en el bosque, que nos llevará en una larga cuesta arriba hasta el mirador la Peña del Veladero, donde podremos observar los diferentes colores que nos permite identificar las dos manchas de tejos de 7,5 y 0,7 ha, por su copa oscura, frente al verde grisáceo de los robles y el verde intenso de los abedules. En medio del paisaje destaca el cortafuegos creado en 1989 y el Alta de Cinseiro o Teixidelo de 1609 m. 



















La ruta sigue en ese sentido, pero nosotros recomendamos no torcer, y seguir por el sendero recto. De esta manera hacemos una subida más progresiva y menos dura, pasando por el mirador igualmente. 

Avanzando nuestros pasos, cruzamos uno de los arroyos que lo surcan, el Teixedelo, y que terminan su viaje en el río Castro. Junto a ellos crecen los primeros tejos jóvenes entre los demás árboles. Los distinguiremos sobre todo por su tronco oscuro, y sus hojas de un verde sobrio. 

Y poco a poco iremos descubriendo los gigantes guardianes de este bosque. Los viejos abuelos que nos encandilarán, transportándonos a un mundo mágico donde el tiempo parece haberse detenido hace miles de años. 

Este sendero recorre uno de los 120 LIC (Lugar de Importancia Comunitaria) gestionados por la Junta de Castilla y León. También está incluido dentro de los 48 millones de hectáreas de la Red Natura 2000, que protege y fomenta la utilización sostenible de su patrimonio natural, y también están protegidas sus aves, pues goza de ser una de las Zonas de Especial Protección (ZEPA). 

Este sendero también permite conocer los secretos y los usos tradicionales del bosque a través de los cinco paneles informativos que encontraremos mientras se sigue el recorrido. 

El aprovechamiento del bosque en Requejo era comunal, aportando a los habitantes del entorno: leña, madera, alimento y cama para el ganado, tintes, lámparas, medicinas, protección ante los rayos y mal de ojo (poniendo las ramas en sus casas), incluso sustituyendo las ramas de olivo en las ventanas por el Domingo de Ramos.